Lo que me habría gustado oír al empezar
Hay cosas de mi trabajo que solo entendí después de equivocarme, preguntar y trabajar con otras personas. Estas son algunas de las que me habría gustado escuchar cuando empezaba como diseñadora.
El criterio se trabaja
Piensa antes de ejecutar. A mí me ha costado aprender a separar lo que me apetece hacer de lo que un proyecto necesita. Una referencia puede gustarme muchísimo y no tener sentido para ese encargo.
Preguntar me ayuda a detectar esa diferencia. Al cliente, a mis compis y a mí misma: por qué estoy tomando una decisión, qué intento resolver y si sabría explicárselo a alguien que no trabaja en diseño. Escuchar cómo responde otra persona a lo que has hecho también forma parte del proceso.
La formación me parece valiosa, pero no sustituye esa práctica. He trabajado al lado de diseñadores que admiro y que no tenían el título de la carrera. Ver cómo piensan y resuelven me ha enseñado tanto como cualquier clase.
La comparación es odiosa
Aprende a no compararte, que es de lo que más me ha costado. Tus compis de profesión no son tus enemigos: la gente que viene a ti viene por tu curro y tu visión, que son únicos. Así que no tengas pudor a enseñar lo que haces.
- 01 La luz dibuja una sombra sobre el suelo.
- 02 Lecturas que acompañan el trabajo creativo.
- 03 Otro rincón del estudio, junto a la ventana.
- 01 La mesa de trabajo, entre flores y pantalla.
- 02 Una flor encontrada fuera de casa.
El feedback no es personal
Al principio es fácil vivir una corrección como si estuvieran juzgándote a ti. Intento recordar que estamos hablando de un trabajo y entender qué hay detrás de lo que me piden.
Eso no significa que todas las indicaciones sean acertadas. Si creo que un cambio perjudica al proyecto, me toca explicar por qué y proponer otra solución. Defender una idea requiere algo más que sentir que es la mejor.
También habrá trabajos que no se parezcan a lo que imaginabas al empezar. En vez de quedarme solo con la frustración, intento revisar dónde se produjo esa distancia y qué podría hacer de otra manera la próxima vez.
Salir de la pantalla también forma parte del trabajo. Tocar, experimentar, bailar, leer, escribir o dibujar te permite encontrarte con referencias que no estabas buscando. A veces una forma o una combinación de colores aparece en algo tan cotidiano como el pomo de una puerta. Darte ese espacio alimenta tu mirada y te ayuda a volver al proyecto con algo propio.
- 01 Libros y publicaciones de diseño para seguir aprendiendo.
- 02 Mirar de cerca lo cotidiano.
- 03 Una pausa junto a la ventana.
- 04 Volver con flores.
Lo primero de todo eres tú
Cuídate también cuando estás empezando. No tienes que aceptar faltas de respeto para demostrar que te importa un proyecto, ni hacer tuyo el horario de alguien que decide trabajar toda la noche.
Compartir dudas, precios y herramientas con otras personas del sector me ha ayudado mucho. Durante años hay cosas que parecen imposibles de preguntar y que, cuando las dices en voz alta, dejan de pesar tanto.
Cuando me agobio sigo volviendo a una pregunta: ¿qué es lo peor que puede pasar? No siempre arregla nada, pero me ayuda a poner las cosas en su sitio.