Postales desde Ámsterdam
En nuestra luna de miel pasamos por Ámsterdam y Utrecht. Entre restaurantes, casas y museos, recuerdo especialmente la sensación de mirar desde la calle una habitación iluminada. En Ámsterdam, la tienda de HAY era una parada imprescindible.
Las ventanas de Ámsterdam
No hay nada que me guste más que ir por la calle paseando y mirando a través de las ventanas. Juego a imaginarme la decoración de las casas, el tipo de gente que vive dentro y el tipo de vida que llevan. Y Ámsterdam fue mi destino perfecto en este sentido. En lugar de fijarme en los canales, me paseaba por las calles mirando hacia dentro de esos paisajes repletos de ventanas: una lámpara encendida, una estantería con libros, una mesa con flores, alguien leyendo. Desde la calle podía ver fragmentos de casas en las que nunca iba a entrar y me moría por ver.
En los restaurantes encontré algo parecido. Los interiores eran súper íntimos, suelos de madera que crujen al pasar, ventanas enormes y una iluminación mínima: luces bajitas y velas. Me daba la impresión de que lo importante era la luz que entraba de la calle, más que la que se añadía dentro.
En Mallorca estoy acostumbrada a pensar en cómo protegernos (o huímos) del sol. Durante mi viaje me fijé en la luz desde otro lugar: en dejarla entrar, en sentarse cerca de una ventana, en cómo cambiaba el ambiente de una habitación.
Comer y beber en Ámsterdam
Comimos mucho y muy bien. Fui a casi todos los sitios que me recomendaron, estos son algunos de los que más me gustaron.
01. Bottleshop fue uno de mis favoritos para tomar vino (mi sorpresa es que tenían los vinos naturales de Cati, Calabruix y Malvasia).
02. Bar Centraal también me encantó, creo que fue mi prefe (sueño con esas setitas con maíz y mantequilla).
También me gustaron muchísimo GlouGlou y Bar Parry (que para nuestra sorpresa también tenían vinos naturales mallorquines y sobrassada). Me encantaron por sus mesitas pequeñas, la poca luz y el ambiente. Carla Step me dijo que no podía irme de esa ciudad sin probar algo dulce de Louf Oud-West, y tengo que decir que, fue sin duda, el mejor croissant de mi vida. Tampoco olvidaré jamás el latte y ese espacio tan esepcial de Oficina.
- 01 De vinitos naturales en Bar Centraal.
- 02 La iluminación de Café Binnenvisser.
- 03 Un sueño todo lo que pedimos en Café Binnenvisser.
- 01 Un paseo por Utrecht.
- 02 Me hice amiguita de un montón de ocas.
Diseño y arquitectura durante el viaje
El diseño y la arquitectura tienen siempre su sitio en nuestros viajes. En Utrecht visitamos la Casa Rietveld: verla en persona, cómo se abren y se transforman sus espacios, cómo te lo cuentan y te hacen formar parte de ella, es que es otra cosa. Tenéis que vivirlo para entenderlo. Además, la ciudad fue todo un descubrimiento, tan bonita… mucho más tranquila y acogedora.
También nos aventuramos hasta el Museo Kröller-Müller. La verdad es que está súper lejos, en medio de un parque nacional, pero merece el viaje: Van Gogh, un jardín de esculturas enorme por el que puedes ir en bici y mucho silencio. Lo recorrimos desde la entrada del parque y fue de las mejores mañanas del viaje.
De la Casa Rietveld me traje también fotos en analógico. Llevaba dos carretes y una cámara que me regaló mi suegra. Antes era suya y con ella ha fotografiado mil destinos. Me gusta que siga viajando, ahora conmigo. Estas fotos al final son otra forma de recordar el viaje y de continuar una historia que empezó mucho antes de que la cámara llegara a mis manos.
- 01 Detalle de una casita de Utrecht.
- 02 Fachada de la Casa Rietveld, en analógico.
- 03 Una de las sillas de la Casa Rietveld.
- 04 La ventana del estudio de la Casa Rietveld.
Me traje esa atención de vuelta. Aunque ya me fijaba en cómo ilumino en casa y el estudio, ahora me fijo más en cómo iluminan los comercios y restaurantes. Nunca me había parado a pensar que eso también forma parte de la experiencia y que, de forma tan indirecta, me importa tanto. Las fotos me ayudan a volver aunque sea por un instante lleno de nostalgia, a ese viaje. Me vine tristísima, cada vez que vuelo al norte de Europa creo que sería realmente feliz viviendo allí.