Luxury jewellery branding for Moremonte, inspired by Phoenician art
Branding for fashion stylist Antía Bellas Pita
Visual identity for photographer Pep Bestard by Luzía
web design for fashion stylist
Leather goods branding for Moms Goods Spain
Handcrafted logo for Magda Ribot
Black and white close-up photograph of a flower, highlighting texture and detail, representing Estudio Manzanero's visual aesthetic.
02

Lo que miro antes de decir que sí

Trabajo como diseñadora gráfica en Mallorca y llevo pocos proyectos a la vez. Elegirlos implica decidir a qué dedico mi tiempo, con quién quiero trabajar y qué voy a ayudar a construir en la isla.

Portátil sobre una mesa clara junto a un vaso y un cable.
01 Un rincón de mi día a día como diseñadora gráfica freelance.

El trabajo al que quiero vincularme

Poder elegir los proyectos que desarrollo por mi cuenta es una suerte. No siempre he podido hacerlo y no lo doy por hecho.

Durante mucho tiempo me costó separar las ganas de ayudar de las ganas de aceptar un encargo. Cuando viene de alguien a quien aprecias o de una idea con la que tienes afinidad, es fácil involucrarte antes de pensar si puedes darle el tiempo que necesita.

Ahora presto más atención a las primeras conversaciones: quién está detrás, qué quiere hacer y cómo espera que trabajemos juntas. Me importa poder preguntar, discrepar y explicar por qué tomo una decisión. Una relación así influye en el proyecto tanto como cualquier referencia visual.

Vivir en Mallorca también ha cambiado mis criterios. La masificación y el acceso a la vivienda forman parte de lo que vemos cada día. Si mi trabajo va a dar visibilidad a un negocio, necesito pensar qué relación tiene ese negocio con el lugar donde vivimos.

Decir que no

He rechazado dos proyectos por falta de afinidad: uno de una inmobiliaria muy grande de la isla y otro de una agencia que trabajaba principalmente con ese mismo perfil de cliente. No me sentía cómoda contribuyendo a darles más visibilidad.

Decir que no cuesta dinero y cierra muchas puertas. No siempre puedes permitírtelo, y no creo que sea justo hablar de estas decisiones como si todas partiéramos del mismo sitio. En mi caso, poder hacerlo me ha ayudado a entender para quién quiero trabajar.

Con algunas de las personas con las que trabajo se ha creado una relación que sigue después de la entrega. Compartimos referencias, seguimos lo que hace la otra y volvemos a encontrarnos en nuevos proyectos. Ese pequeño círculo, y las mujeres que he conocido a través de él, es una de las cosas que más valoro de trabajar por mi cuenta.